El recorrido del comercio se inicia con una recreación de un pecio y en el casco de una nave mercante se exhiben monedas, vajillas de importación y ánforas de todo el periodo romano.
Uno de los motivos que explica la presencia romana en Hispania fue el interés por obtener productos y recursos con el fin de integrarlos en sus circuitos comerciales. El comercio se realizaba fundamentalmente por vía marítima y fluvial, mientras que los intercambios terrestres se efectuaron a través de una amplia red de vías y caminos. En nuestras tierras el eje de transporte más importante era la vía Augusta.