Los hallazgos de la villa de Font de Mussa (Benifaió) y del Pla de l´Arc (Llíria), acompañados por la magnífica escultura en bronce del Apolo de Pinedo ayudan a conocer la vida rural.
Las ciudades dependían de los productos que proporcionaba el campo. La agricultura era la principal actividad económica romana y se desarrollaba en las villae, fincas rurales, que podían ser latifundios o pequeñas y medianas propiedades. La tierra se parcelaba con un sistema conocido como centuriación que dividía el territorio en cuadrículas de 20 actus (50 hectáreas).